lunes, abril 17, 2006

Cuenta atrás


Nunca había apreciado realmente el verdadero significado del fin de semana. Ahora se detenía a saborear lentamente cada uno de los segundos que le separaban del comienzo de un nuevo ciclo.
Como quien sentado en una terraza de verano, se dispone a tomar un granizado a pequeñas dosis, sorbito a sorbito a través de una cañita, apurando hasta el último resquicio de hielo adulterado con sabor a limón. Mientras tanto su mirada se perdía en el batir de las olas.

A él los segundos se le marchaban en forma de espiral. Como si quitase el tapón del lavabo y el agua allí retenida fuera engullida velozmente hacia el sumidero. Y allí flotando se desdibujaba su rostro, devorado entre espirales y segundos. Queriendo divisar a lo lejos una balsa al auxilio de náufragos, o escuchar el dulce canto de una sirena dispuesta a rescatarle y parar el reloj del tiempo…

Paranoias nocturnas, Bruixot 17 de abril de 2006.
Foto: Voyeur. Alto do Cebreiro. 24 septiembre 2005. Bruixot

3 comentarios:

calanda dijo...

...parar el reloj del tiempo para saltar y dejar el lastre de los recuerdos en tierra, para volar y despegar los pies del barro que dejan aquellas palabras cuando mienten, para sentir que sin tiempo no me consumen los segundos, y libre...volveré a volar...genial post...un beso para tí

amelche dijo...

Siempre me gustó más el agua limón que la horchata, que me perdonen los de Alboraya. Me gusta la foto. Y el texto.
Buenas noches:
Ana

amelche dijo...

Te dejé un comentario con Michael Collins y uno o dos pasado ese post en los archivos de noviembre. Y quiero que los patos vuelvan al parque. Y me voy a dormir, que es tarde ya. Bona nit:
Ana