miércoles, marzo 01, 2006

Mala pata



Existen ciertas tradiciones perennes al paso de los años. Tradiciones transmitidas de padres a hijos, supervivientes a todo naufragio, regimenes políticos e históricos que las envolvían. Desgraciadamente, el Parque de los Patos, nombre por el que es popular y mayoritariamente conocido entre sus ciudadanos el Parque Municipal, deberá modificar su denominación al desaparecer todos los ánades que chapoteaban en sus estanques entre troncos de palmera y algún recipiente de alfarería antiguo. Siempre bajo la supervisión del omnipresente Fofó preparado para arrancar sonrisas infantiles.

El virus de la gripe aviar es el culpable de este expolio de tan considerada magnitud. Con un poco de suerte estas aves estarán en cuarentena en la Sociedad Protectora de Animales esperando que el temor pase o en su defecto, y a falta de espacio en el recinto, seann sacrificadas por el simple pecado de haber robado tantas sonrisas a los niños u observado como cientos de enamorados transmitían sus mariposas internas.

¿Cambiarán los hábitos de las familias? Nunca más se almacenará el pan duro en bolsas para “echárselo a los patos”, ni los papás seguirán llevado a los niños a pasar una tarde divertida con ellos, ni los niños a sus hijos…y lo que no pudo evitar pobreza ni dictadura, lo evitarán rumores más o menos fundamentados. ¿Qué se transmitirá ahora de padres a niños? ¿Y de patos a patitos?

Mientras tanto, escondidas las palomas, observan de reojo los movimientos sigilosos del verdugo. Concedido un indulto temporal al ser el símbolo de la paz, nadie sabe cuando soplarán vientos que las lleven a omitir otro pedazo de infancia. Mientras tanto, ¿dónde jugarán los niños?

4 comentarios:

piedra de sol dijo...

Me solidarizo contigo y con esos patos ilicitanos... porque tambien han retirado a sus primos los que vivian en el parque de la Alamedilla, el que me vió crecer tirándoles gusanitos y maíz.

Por cierto, recuerdos a Fofó, guardo con cariño una foto que me hice con él... allá por 2004.

bruixot dijo...

Parece que los patos desempeña un rol importante dentro de la infancia de todo niño,independientemente de donde procedan. Que pena que tengan que pagar por ser inocentes...pobres patos, pobres niños.

La Santiaga dijo...

Sabes, al leer esto ha venido de pronto a mi memoria un recuerdo que me ha sorprendido... Las tardes en las que mi madre me llevaba al retiro. Tampoco recuerdo demasiado, sólamente mi ilusión por darle pan a los patos del estanque de la entrada. Que ahora que lo pienso no sé que gracia tenía que unas bestias salvajes del mismo tamaño que yo me dieran unos bocaos en los dedos que a punto estaban de arrancarme las uñas... y claro, en dos minutos el pan se acababa pero no podias reprimir el vicio... asi que rogabas y te arrastrabas hasta que te hacian caso y te compraban una bolsa de palomitas en el puesto del gitanillo de turno, que bajo soberanas amenazas te prohibian tirar a los patos (o carpas si tus ruegos no habian funcionado demasiado bien y te habia dado tiempo llegar al estanque de las barcas).
El caso es que al final tus intenciones quedaban frustradas con el consecuente rebote, y tenias que pasar tooooda la tarde con la dichosa bolsa en la mano. Porque evidentemente no habia un dios que se comiera las p.... palomitas (De que siglo serian?!!). Bueno, nadie salvo las carpas y los Patos.

Bss bruixot.

amelche dijo...

Qué vuelvan los patos al parque, que eso de la gripe aviar son tonterías.