jueves, diciembre 20, 2007

Ni un pelo de...


Agarraos fuerte, preparad un cuenco de palomitas que en tres segundos me convertiré en un Canal Historia nómada-parlante. A la de una, a la de dos y a la de…tres!

¿Es la extinción del cabello, el último eslabón en la teoría de la evolución de la especie humana? ¿Por qué motivo consideramos al pelo el enemigo público número uno de nuestro cuerpo? ¿Estética, debilidad, comodidad? Nunca a lo largo de la historia, la raza humana masculina como femenina había mostrado tanto rechazo a esa fibra cuyo nacimiento se encuentra en la epidermis y que cubre buena parte nuestra piel. Hoy en día el único cabello con caché suficiente para ser respetado por nosotros se encuentra a veces en nuestra cabeza.

Remontémonos a los orígenes de la humanidad para conocer como el pelo o el concepto del mismo ha ido evolucionando a la par que lo hacía la raza humana, si bien en los últimos años el cabello ha entrado en una fase de mutación vertiginosa.

Hace millones de años, el pelo constituía un elemento de defensa para los humanos. A falta de ropa, era indispensable para la protección del organismo contra el frío. Poco a poco con el desarrollo mental de los todavía proyectos de seres humanos, dudo que hayamos salido alguna vez de esa fase, y la invención de harapos, trapos que posteriormente se convertirían en ropa, esa concepción de vello como elemento protector fue desapareciendo, convirtiéndose en un elemento que lejos de ofrecer seguridad era un símbolo de debilidad. Tener pelo largo o barba ofrecía un elemento de desventaja en el combate cuerpo a cuerpo.

Finalmente con el paso de los siglos, la civilización ha ido evolucionando hacia un culto a la desaparición de cualquier ápice de vello corporal. Realmente acentuado en los últimos años en los que nos encontramos inmersos en una cruzada contra estos filamentos. Ya no se lleva aquello de “lo del hombre como el oso”....será por qué ambos mamíferos se encuentran en peligro de extinción. Probablemente sea por motivos estéticos, por sentir mayor comodidad, por debilidad, o por una mezcla de las tres…por el calentamiento del planeta…¿Quién lo sabe? Aish y yo sin estos pelos...

Foto, La mujer barbuda. José de Ribera

6 comentarios:

Paco dijo...

como dice Galeano... si el pelo fuera importante estaría por dentro. Es el consuelo que nos queda a los que vemos que poco a poco caminamos a lo que caminamos jajaja

Un fuerte abrazo y gracias por pasarte por mi blog

síl dijo...

pues yo siempre la presencia peluna:... no entiendo esta manía social de quitárnoslo todo de encima... y después meterse con los calvos...

me encanta esta nueva faceta tuya histórico-científica ;)

besos

amelche dijo...

Peludos como un oso, no. Un término medio, ni tanto ni tan calvo. :-) Yo creo que los hombres tienen que tener algo de pelo.

bruixot dijo...

paco, bienvenido a este espacio, grumete sabes que tienes un rinconcito en esta isla donde lanzar mensajes al mar. Y Galeano es un hombre muy inteligente....creo en él. Gracias por la visita.

sil, muy bueno eso de quitarse el pelo para meterse con los calvos...es típico de nuestra sociedad...criticar más a los otros antes que analizar lo que uno hace :)

amelche, tienes razón. La verdad es que el equilibrio está en el término medio, ni mucho ni poco.

Teses y papeles

6alilea dijo...

Pues a mí me gusta el pelo... en la cabeza. Sospecho que me he creído demasiado este tipo de tonterías sociales (porque cuando era peque casi hasta me gustaban mis piernas con bello rubito) y ahora les tengo declarada la guerra (de las galaxias... Ay! el día que pille el laser!!)
En fin...

Un beso.

bruixot dijo...

6alilea, pienso que será cuestión de modas. Quizás con el paso del tiempo haya un culto hacia el pelo, entonces se harán implantes por ello, quién sabe?

Un besito